Mis pasos por las redes

Por: Neyssa García Toucet | Mis pasos por las redes

Provengo de una familia numerosa. Esto suena contradictorio cuando digo que tengo un solo hermano. Sucede que en el barrio que crecí, en el pueblo de Peñuelas, aunque no existieran lazos sanguíneos, el solo hecho de ser vecino ya te hacía parte de la familia.

Recuerdo esos tiempos de compartir entre primos, tíos, abuelos y vecinos. Si a alguna de las personas que rodeaban tu núcleo familiar le pasaba algo, todos se enteraban de inmediato y buscaban la forma de ayudar.

Al día de hoy ya muchos hemos tomado diferentes rumbos. Aun así, gracias a las redes sociales, la comunicación continúa. El mundo del ciberespacio y la mágica forma que tenemos para encontrarnos, contactarnos y comunicarnos ha servido para esto. Además de que las redes nos permiten relacionarnos, queremos descubrir, descifrar, analizar, persuadir, informar y hasta confundir de forma estratégica a quienes nos siguen y nos leen.

En mis tiempos de universidad, mientras realizaba el bachillerato en Comunicación, no se hablaba de redes sociales ni le decías a tu compañero de clases que te buscara en Twitter o en Facebook. De hecho, el acceso al Internet era limitado.

Nunca olvido a una de mis profesoras cuando mencionaba que veríamos llegar la tendencia del encapsulamiento, según lo expresaba la experta Faith Popcorn en su libro. Esa tendencia dentro de lo que decía, establecía que con la globalización, gracias al Internet, las personas buscarían la comodidad desde sus hogares llenándose de equipos de alta tecnología. En otras palabras, no hay necesidad de salir de tu hogar para poder hacer todas las compras que cotidianamente acostumbrabas hacer en otros tiempos.

En el caso de las redes sociales, las personas no tienen necesidad de salir de sus casas para recibir invitaciones a eventos, conocer si la oficina de su médico estará abierta y hasta para enterarse de las noticias del momento. Además, accedemos a las redes y rápido sabemos quién comenzó una relación, quién terminó una relación, quién consiguió trabajo nuevo, a quién despidieron y mucho más. El acceso directo y rápido a tantas personas crea la necesidad de que en todo momento se estén contando historias.

¡Qué lástima que no había tanto acceso en mis tiempos de bachillerato! Antes, coordinar una reunión en grupo era toda una aventura. De hecho, no existían los teléfonos inteligentes. Ahora, creas un grupo en WhatsApp o envías un mensaje por cualquier otra red social y te pones en contacto de inmediato. Para cuando culminé mi maestría en Relaciones Públicas, el crecimiento acelerado de la era del Internet y de las redes sociales me había atrapado y fue otro el cuento.

De hecho, gracias a la integración del mundo de las comunicaciones, además de ejercer como Relacionista, manejo varias redes sociales de algunos de mis clientes. Un mundo que para muchos representa diversión, en mi caso además de disfrutarlo, me permite generar un ingreso más.

Hablemos de mis pasos en las redes, aprovechemos este espacio para adentrarnos en este mundo. Para qué se utilizan, cómo pueden destruirte o bendecirte, el uso en los menores de edad y los beneficios que puedes obtener si tu marca o negocio tiene presencia en alguna. Estos temas y muchos más los iremos descubriendo juntos en este espacio. ¡Continuemos en contacto! Puedes escribirme a: enredadospr@gmail.com

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